EL PRINCIPE de NICOLAS MAQUIAVELO – 2/2

 

 

EL PRINCIPE

de

NICOLAS MAQUIAVELO

 

ESCRITOR Y POLITICO DE FLORENCIA

 

en la

 

GALERIA HUMANISTA

 

Galería de recuerdo y tributo de personas relevantes en la historia de la Humanidad, con el convencimiento de que: “La persona es siempre y en todo el principio y fin, del trabajo, de la ciencia, del progreso económico y de la historia de los pueblos”.

 

CIENCIAS SOCIALS – 4

 

Galería de cultura universal, como: “Conjunto de conocimientos, sociales, artísticos, literarios, históricos, científicos o de cualquier otra índole, que el ser humano posee como fruto del estudio, de la experiencia, etc.”.

 

Segunda parte

 

 

Sin embargo, los estadistas dirigentes expresan muchas dudas con relación a las conclusiones a las que llegó Nicolás Maquiavelo, como es el caso de Napoleón Bonaparte, algunas de cuyas opiniones concretas merece la pena considerar:

 

 

 

 

CONSIDERACIONES DE NAPOLEON

 

Los pintores encargado de dibujar un paisaje deben estar, a la verdad, en las montañas cuando tienen necesidad de que los valles se descubran bien a sus miradas; pero también únicamente desde el fondo de los valles pueden ver bien en toda su extensión las montañas y elevados sitios. Sucede lo propio en la política.

 

N.B. – Con esto empecé y con ello conviene empezar. Se conoce mucho mejor el fondo de los valles cuando después se está en la cumbre de la montaña.

 

 

Con ello te hallas tener por enemigos todos aquellos a quienes has ofendido al ocupar este principado, y no puedes conservar como amigos a los que te colocaron en él, a causa de que no te es posible satisfacer su ambición hasta el grado que ellos te habían lisonjeado; ni hacer uso de medios rigurosos para reprimirlos, en atención a las obligaciones que ellos te hicieron contraer con respecto a sí mismos.

 

N.B. – ¡Los bribones! Me dan a conocer cruelmente esta verdad. Si no lograra yo desembarazarme de su tiranía me sacrificarían.

 

 

… y los súbditos se alegran más de poder recurrir a un príncipe que está cerca de ellos que no a un príncipe distante que le verían como extraño; tienen ellos más ocasiones de cogerle amor, si quieren ser buenos; y de temor, si quieren ser malos.

Por otra parte, el extranjero que hubiera apetecido atacar este Estado, tendrá más dificultades para determinarse a ello. Así, pues, residiendo el príncipe en él no podrá perderle sin que se experimente una suma dificultad para quitárselo.

 

N.B. – Témanme ellos y eso me basta.

Imposible con respecto a mí. El terror de mí nombre valdrá allí mí presencia.

 

Volvamos a Francia, y examinemos si ella hizo ninguna de esas cosas.  …, como de aquel cuyas operaciones se conocieron mejor, visto que él conservó por más tiempo sus posesiones en Italia: y se verá que hizo lo contrario para retener un Estado de diferentes costumbres y lenguas.

 

N.B. – Prescribiré allí el uso de la lengua francesa, comenzando por el Piamonte, que es la provincia más próxima a Francia. Ninguna cosa más eficaz para instruir las costumbres de un pueblo en otro extranjero que acreditar allí su lengua.

 

¿Por qué ocupado el reino de Darío por Alejandro no se reveló contra los sucesores de éste después de su muerte?

 

N.B. – Atención a esto: no puedo casi prometerme más de treinta años de reinado, y quiero tener hijos idóneos para sucederme.

 

Las armas auxiliares que he contado entre las inútiles son las que otro príncipe os presta para socorreros y defenderos. Así, en estos últimos tiempos, habiendo hecho el papa Julio una desacertada prueba de las tropas mercenarias en el ataque de Ferrara, convino con Fernando, rey de España, que éste iría a incorporársele con sus tropas.

Estas armas pueden ser  útiles y buenas en sí mismas; pero son infaustas siempre para el que las llama; porque si pierdes la batalla, quedas derrotado, y si la ganas, te haces prisionero suyo en algún modo.

 

N.B. – ¡Inútiles!, es mucho. Imaginar el medio de infundirlos la idea de una incorporación con sus propias armas, por medio de una estratagema de una confederación o agregación al gran imperio.

Esto me basta.

Mi sistema de alianza debe precaver estos dos inconvenientes.

 

Napoleón en Berlín

 

Un príncipe no debe tener otro objeto, otro pensamiento, ni cultivar otro arte más que la guerra, el orden y disciplina de los ejércitos, porque es el único que se espera ver ejercido por el que manda.

Este arte es de una tan gran utilidad que él no solamente mantiene en el trono a los que nacieron príncipes, sino que también hace subir con frecuencia a la clase de príncipe a otros hombres de una condición privada.

 

N.B. – Dicen que voy a tomar la pluma para escribir mis Memorias. ¡Yo!; ¡escribir!, ¿me tomarían por un bobo? Es ya mucho tiempo que mí hermano Luciano haga versos. El entretenerse en semejante puerilidades es renunciar a reinar.

He mostrado uno y otro.

 

El actual rey de España (Fernando, rey de Castilla y Aragón) si hubiera sido liberal no hubiera hecho tan famosas empresas ni vencido en tantas ocasiones.

 

N.B. – Tontería

 

 

Uno de los reinos bien ordenados y gobernados de nuestro tiempo es el de Francia. Se halla allí una infinidad de buenos estatutos, a los que van unidos la libertad del pueblo y la seguridad del rey.

El primero es el Parlamento y la amplitud de su autoridad.

 

N.B-. – Llevas razón en admirarte de esto; pero era menester destruirlo para conseguir la destrucción del trono de los Borbones, sin la que, en resumidas cuentas, no hubiera podido erigirse el mío. Haré yo el mismo estatuto tan pronto me sea posible.

 

No hubo nunca príncipe nuevo ninguno que desarmara a sus gobernados; y mucho más: cuando los halló desarmados los armó siempre él mismo. Si obras así, las armas de tus gobernados se convierten en las tuyas propias; los que eran sospechosos se vuelven fieles; los que eran fieles se mantienen en su fidelidad, y los que no eran más que sumisos se transforma en partidarios de tu reinado.

 

N.B. – Así obraron los hábiles autores de la revolución. Haciéndose los príncipes de Francia, con la transformación que ellos hicieron de sus Estados generales, en Asamblea nacional, armaron inmediatamente al pueblo entero para formar de él un ejército “nacional” en provecho suyo.

(¿Por qué conservaron las guardias urbanas y comunales este título que nos les conviene ya hoy en día? ¿Guarda cada uno de ellos a la nación entera? Es menester que ellas la pierdan, pero gradualmente. No son, ni deben ser, más que guardias urbanas o provinciales; así lo exige el buen orden y sano juicio.)

 

Las fortalezas son útiles o inútiles según los tiempos, y si ellas te proporcionan algún beneficio bajo un aspecto, te perjudican bajo otro. Puede reducirse la cuestión a estos términos: el príncipe que tiene más miedo de sus pueblos que de los extranjeros debe hacer fortalezas; pero el que teme más a los extranjeros que a sus pueblos debe pasarse sin esta defensa.

 

N.B. – Cuando de teme a los unos tanto como a los otros, conviene absolutamente tenerlas y tenerlas en cuantas partes se teme.

 

 

Sus empresas no fueron más justas ni más fáciles que ésta, y Dios no les fue más propicio que lo es a vuestra causa. Aquí hay una sobresaliente justicia; porque una guerra es legítima por el solo hecho de ser necesaria, y las guerras son actos de humanidad cuando no hay esperanzas más que en ellas.

 

N.B. – Hay alguna verdad en todo esto; pero lo que veo de más claro en todo ello, es el extremado ardor de Maquiavelo para esta operación.

 

 

Waterloo 1815 – La batalla final de Napoleón

 

 

 

V – EL PRINCIPE EN LA POLITICA CONTEMPORANEA

 

Maquiavelo fue además un auténtico precursor del trabajo de los analistas políticos y columnistas de nuestros días: “todos estos príncipes nuestros tienen un propósito, y puesto que nos es imposible conocer sus secretos, nos vemos obligados en parte a inferirlo de las palabras y los actos que cumplen, y en parte a imaginarlo”.

 

 

 

En todo caso, distintos textos del pensador arrojan luces y sombras sobre la coherencia interna de su obra.

 

 

El florentino llega a afirmar no sin ironía que "desde hace un tiempo a esta parte, yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla”.

 

 

RESUMEN

 

Nicolás Maquiavelo murió olvidado y dejado en 1527. Dejó un gran legado que tuvo más éxito en siglos posteriores que en la época en la que le tocó vivir, ya que aunque él nunca quiso predecir el futuro, lo consiguió estudiando el presente.

 

 

Defendió la colectividad a la individualidad y siempre dijo la cruenta y única verdad sobre la política y de sus gobernantes.

 

 

Recopilación y edición

Martín Ferré

 

 

 

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Núria
    Jun 30, 2010 @ 11:11:37

    AMIC MARTÍ, MAGNÍFICA ENTRADA AMB LA BIOGRAFIA DE NICOLÀS MAQUIAVELO. CONEIXIA UNA MICA LA SEVA TRAJECTÒRIA PERÒ LA TEVA VERSIÓ ÉS ESTUPENDA.A MÉS L’INTRODUCCIÓ DE NAPOLEÓ, M’ENCANTAT. SOC ADMIRADORA DE NAPOLEÓ, TOT I QUE DETESTO LES GUERRES, PERÒ ELL VA SER QUE VA FER EMERGIR FRANÇA DAVANT AL MÓN.GRÀCIES MARTÍNÚRIA

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