RAICES DEL REINADO DE LOS AUSTRIAS – VI**

 

CIENCIAS SOCIALES

 

 

VI – RAICES DEL REINADO DE LOS HABSBURGO

una

MONARQUIA ABSOLUTA O AUTORITARIA

Segunda parte

 

 

 

1.3 – FELIPE III REY DE ESPAÑA

 

Felipe III: (1578-1621) Rey de España (1598-1621). Hijo de Felipe II y Ana de Austria. La indolencia y la falta de dotes intelectuales, junto con un misticismo enfermizo, caracterizaron a este monarca, durante cuyo reinado la decadencia española, tanto en el interior como en el exterior, apareció con toda claridad.

 

 

En los comienzos de su reinado tuvo que proseguir la lucha contra los Países Bajos e Inglaterra. Las tropas españolas fueron derrotadas en 1600, y la falta de recursos y el cansancio le obligaron a firmar la tregua de los Doce Años en 1609.

 

 

En 1609 fueron expulsados los moriscos valencianos; expulsiones que se prolongarían hasta 1614 con los de las demás regiones.

 

La “Guerra de los Treinta Años” fue un conjunto de luchas que enfrentaron a católicos y protestantes en Europa (1618 – 1648). Tuvo su origen en la sublevación de Bohemia contra Fernando II de Habsburgo, que apoyó a la Contrarreforma. Ello promovió la alianza de las potencias católicas (la Liga Alemana, Felipe III de España y Maximiliano de Baviera).

 

Guerra de los treinta años – 1618 a 1648

 

 

La economía española estaba exhausta, y ninguna de las reformas fiscales pedidas por los arbitristas se llevó a cabo. Sólo en Italia, gracias a los virreyes de Sicilia y Nápoles y al gobernador de Milán, se logró mantener cierto prestigio. 

 

 

1.4 – FELIPE IV REY DE ESPAÑA

 

Felipe IV: (1606-1665) Rey de España (1621- 1665). Hijo de Felipe III y Margarita de Austria. Aunque más inteligente y enérgico que su antecesor, mostró la misma indolencia y desinterés por los asuntos de gobierno.

 

El conde-duque de Olivares, supo ganarse la confianza del príncipe, quien desde su advenimiento al trono en 1621 puso el poder en sus manos e  intentó imponer sus reformas por la vía autoritaria.

 

   

 

La participación española en la guerra de Sucesión de Mantua (1628 – 1631) hizo aparecer el peligro de una guerra generalizada con Francia. La victoria obtenida por las tropas españolas en Nördlingen (1634) decidió a Francia a declarar la guerra al año siguiente, con lo que la situación se agravó.

 

Batalla de Breitenfeld, con victoria protestante – 1631

 

 

Batalla de Lutzen, con victoria católica – 1632

 

La acción conjunta de holandeses y franceses sobre los Países Bajos trajo como consecuencia la pérdida de importantes plazas y la derrota de la escuadra española en 1639.

 

Para Olivares era necesario obligar a pactar a Francia, y esto sólo era posible si todos los estados hispánicos unían sus esfuerzos. Pero después del fracaso de las reiteradas tentativas para conseguir la participación de Cataluña en la financiación de esta política imperialista, se decidió a imponer por la fuerza sus proyectos centralizadores, aprovechando la presencia de los ejércitos castellanos.

 

   

 

La política unificadora seguía siendo, a los ojos del conde-duque, la única posibilidad de salvación para la monarquía, pues era preciso que los demás reinos contribuyesen a las cargas militares que Castilla sola ya no podía sostener.

 

 

 

Sin embargo, el reclutamiento fue declarado contrario a las constituciones catalanas y los disturbios surgidos a raíz de la obligación de alojar las tropas terminaron creando un clima de tensión que desembocó en el trágico Corpus de Sangre (junio de 1640) y la secesión catalana, que no sería sofocada hasta 1652.

 

 El cantar de “Els Segadors” es todavía el Himno de Cataluña

 

 

 

Del mismo modo, estas medidas provocaron  que, en diciembre de 1640, se desencadenara la revuelta de Portugal, (que posteriormente  conduciría a su independencia) y en 1641 fuera descubierta una conspiración secesionista en Andalucía.

 

 

Ese proceso de desintegración en el interior agravó las dificultades, y en enero de 1643 Olivares presentó la dimisión. Felipe IV, a pesar de que afirmó que se encargaría personalmente del gobierno, muy pronto buscó apoyo y nombró a Luis de Haro ministro universal.

 

La Paz de Westfalia – 1648

 

En la Paz de Westfalia (1648) se reconoció la independencia de Holanda, pero continuó la guerra con Francia.

 

 

Tratado de los Pirineos – 1659

 

El Tratado de los Pirineos con Francia (1659), supuso la pérdida definitiva para Cataluña del Rosellón y parte de la Cerdaña.

 

Se dirigieron todos los esfuerzos para la recuperación de Portugal; sin embargo, este país, apoyado por Inglaterra y Francia, derrotó en sucesivas ocasiones a los ejércitos españoles.

 

 

Tratado de Münster, reconociendo a los protestantes – 1648

 

 

1.5 – CARLOS II REY DE ESPAÑA

 

Carlos II el Hechizado: (1661-1700) Rey de España (1665-1700). Hijo de Felipe IV y de Mariana de Austria. Era de constitución débil y enfermiza y de poca capacidad mental, a los cinco años aún andaba con dificultad; además, como nadie esperaba que sobreviviera tanto tiempo, fue pésimamente educado: a los nueve años todavía no sabía leer ni escribir.

 

Durante la primera etapa de la regencia actuó como valido el jesuita Juan Everardo Nithard, confesor de la Reina, tomando las decisiones más importantes de la Monarquía.

 

Inquisición – Auto de Fe – 1683

 

El padre Nithard se ganó muchas enemistades entre la sociedad, lo que llevó a Juan José de Austria —hijo natural de Felipe IV— a preparar una conspiración contra el valido. Desde Cataluña marchó sobre Madrid, presentó a la Reina un ultimátum y provocó la expulsión del jesuita el 25 de febrero de 1669.

 

 

Los últimos años del reinado estuvieron dominados por la segunda esposa de Carlos y por su camarilla, y se vieron agitados por las intrigas en torno a la sucesión del rey, que no tenía hijos. En estas intrigas terminaron por vencer los francófilos y fue proclamado heredero Felipe, nieto de Luis XIV.

 

Guerra de los Nueve Años – 1688 a 1697

 

En 1697 se firmó con Francia la Paz o Tratado de Rijswijk. Luis XIV mostraba así su interés por el trono español. En 1668 se reconoce la independencia de Portugal mediante la Paz de Lisboa.

 

 

1.6 – GUERRA DE SUCESION EN ESPAÑA

 

 

Con Carlos II se extingue la Casa de Austria o Habsburgo en España, un periodo tristemente marcado por la lucha o guerras en Europa, en defensa de unos territorios ligados a su propio prestigio dinástico.

 

Tras el testamento de Carlos II en favor de Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, y de su subida al trono (con el nombre de Felipe V), se enfrentó la corona de Castilla y Francia contra la Corona de Aragón, que presentaba como candidato al trono español al archiduque Carlos de Austria, quien contó, en ese conflicto internacional, con el apoyo de la llamada Gran Alianza (Austria, Baviera, Brandeburgo, el Sacro Imperio Romano Germánico, Inglaterra, los Países Bajos, el Palatinado, Portugal, Sajonia, Suecia y las Provincias Unidas).

 

 

 

Recopilación y edición

Martín Ferré

 

 

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Mayson
    May 11, 2009 @ 16:18:45

    A este paso me quitas el trabajo.Que tengas un estupendo día.

    Responder

  2. Martín
    May 12, 2009 @ 14:23:50

    Estimada Reina Mayson, no es mí propósito ahondar en la historia y podrás vivir feliz cuidando de esa materia, sólo pretendo honrar a mí abuela paterna, que me dejaba tres voluminosos libros del tema, mientras sanaba de mis enfermedades infantiles en la cama.Con el tiempo, se empeñaron de que aprendiera los nombres de los reyes godos, que entendiera lo fundamental del Imperio de los Reyes Católicos, etc., pero, recordando las imágenes de aquellos libros, tuve la sensación de que me tomaron notablemente el pelo. Así que, aquí estoy, revisando los hitos de la historia y los expongo para que otros semejantes puedan sacar sus propias deducciones, con el método yesero (del IESE), consistente en exponer los hechos y procurar no opinar sobre ellos, puesto que cada cual debe sacar sus propias conclusiones y deducir cuales son sus RAICES.Casi un centenar de personas leen mí Blog a diario y no dejan comentario alguno, desconozco que opinan, pero estoy seguro de que mí abuela Asunción se sonríe, viendo el embrollo en el que me metió, sin pretenderlo.

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