RAICES DE OCCIDENTE – II

 

 

CIENCIAS SOCIALES

 

II – RAICES DE OCCIDENTE

y

LA CULTURA GRECOROMANA

 

En un sentido amplio, llamamos humanismo al sentimiento individual y colectivo de una civilización en la que destaca de manera prominente el ser humano y en este capítulo resumiremos la cultura aportada a Occidente por Grecia y Roma.

 

Siendo siempre el objeto del HUMANISMO enaltecer la dignidad de las personas.

 

 

1 – GRECIA ANTIGUA

 

Las fuentes de información de la Antigua Grecia son de los historiadores y escritores políticos cuyas obras han sobrevivido, como Heródoto, Tucídides, Jenofonte, Demóstenes, Platón y Aristóteles, que eran atenienses o pro-atenienses. Por eso sabemos muchísimo más sobre la historia y la política de Atenas que de cualquier otra ciudad griega. Todas las historias de la Antigua Grecia tienen que enfrentarse a estas limitaciones.

     

La denominación de los Siete Sabios  de Grecia fue el título dado por la tradición griega a siete antiguos sabios griegos (alrededor del 620 — 550 a. C), renombrados por su sabiduría práctica que consistía en una serie de aforismos y dictámenes memorables: Cleóbulo de Lindos: se le atribuye la máxima La moderación es lo mejor; Solón de Atenas: acuñó la máxima Nada con exceso, todo con medida para guiar el comportamiento práctico de los hombres; Quilón de Esparta: autor de la máxima No desees lo imposible; Bías de Priene: La mayoría de los hombres son malos; Tales de Mileto: Filósofo y matemático, destacó gracias a su sabiduría práctica; Pítaco de Mitilene: fue un estadista griego, el aforismo por el que se le conoce es Debes saber escoger la oportunidad y Periandro de Corinto: Es autor de la máxima Sé previsor con todas las cosas.

 

 

   

 

Ciudades y colonias griegas

 

La civilización griega fue básicamente marítima, comercial y expansiva. Los griegos adoptaron el alfabeto fenicio y lo modificaron para crear el alfabeto griego. A partir del siglo IX a. C. empezaron a aparecer escritos. Grecia se dividió en “ciudades –estado” y muchas comunidades autónomas pequeñas.

 

    

 

 

Laocoonte y sus hijos – Famosa escultura griega

 

La expansión constante de los griegos por el Mediterráneo, tanto oriental como occidental, llevó a crear colonias en las costas de Asia Menor. Estas colonias estaban en territorios controlados por el Imperio Persa, que siempre les concedió un elevado grado de autonomía, pero los  colonos helenos se sublevaron contra el poder imperial y conocían su inferioridad ante el coloso asiático, por lo que pidieron ayuda a los griegos continentales.

 

El soberano persa Jerjes I se propuso terminar con la sublevación de los griegos asiáticos y conquistar Grecia para cortar definitivamente los apoyos que aquellos recibían. Envió un ejército que, cálculos actuales, sitúan la cifra de persas en unos 200.000 o incluso 250.000, un ejército colosal para los medios logísticos de la época.

 

       

 

La Batalla de las Termópilas (Puertas Calientes, por los manantiales calientes que existían allí) fue un importante escenario de la guerra entre las polis griegas, con Esparta y Atenas a la cabeza, y el Imperio Persa, en el 480 a. C.

   

    

 

Se dice que Jerjes, al toparse con los soldados griegos consideró inverosímil que un ejército griego tan pequeño fuese a plantar cara al suyo y envió un emisario exigiendo a los griegos que entregasen sus armas inmediatamente para no ser aniquilados. Leónidas, el rey de Esparta,  respondió: «Ven a buscarlas tú mismo». Así dio comienzo la batalla.

 

     

 

El sacrificio de Leónidas y sus 300 espartanos  tuvo amplias repercusiones en la Grecia de la Antigüedad. Tal fue su fama que hasta el día de hoy es considerado como uno de los ejemplos máximos de sacrificio ante una tarea imposible, en la cual unos pocos valientes se opusieron a la maquinaria de guerra más poderosa conocida, y dieron sus vidas luchando por su tierra, su honor y su libertad.

 

 

Leónidas, Rey de Esparta (Museo del Louvre)

 

La situación de debilidad de las “ciudades – estado” de Grecia coincidió con el surgimiento de Macedonia, encabezada por Filipo II. En veinte años, Filipo había unificado su reino, mientras lo ampliaba hacia el norte y el oeste, sus éxitos en parte se debían a sus muchas innovaciones militares y  alcanzó la hegemonía de facto de toda Grecia. Obligó a la mayoría de las ciudades-estado a unirse, aliándolas a él y previniendo que lucharan entre sí.

Alejandro, heredero de Filipo, prosiguió la guerra. Alejandro derrotó a Darío III de Persia, anexionándola a Macedonia y ganándose el epíteto de "Magno". Cuando murió Alejandro en 323 a. C., el poder y la influencia de Grecia estaban en su apogeo.

 

   

 

Después de la muerte de Alejandro y después de bastantes conflictos, su imperio se dividió entre sus generales, resultando en el Reino Ptolemaico (basado en Egipto), el Imperio Seléucida (basado en el Levante), Mesopotamia y Persia, y la Dinastía Antigónida (basada en Macedonia).

 

 

Dominios Helenísticos

 

El período helenístico pasa desde 323 a. C., cuando terminaron las guerras de Alejandro Magno, hasta la anexión de Grecia por la república romana en 146 a. C. Aunque el establecimiento del reinado romano no rompió la prolongada continuidad en la sociedad y la cultura helenísticas – que se mantendrían en la misma forma básica hasta la llegada del cristianismo.

 

La antigua Grecia se considera generalmente como la cultura seminal que sirvió de base a la civilización occidental. Tuvo una poderosa influencia para el Imperio Romano, el cual la difundió a través de muchos de sus territorios de Europa. La civilización de los antiguos griegos ha sido enormemente influyente para la lengua, la política, los sistemas educativos, la filosofía, la ciencia y las artes de buena parte del mundo actual.

 

 

2 –  CIVILIZACION ROMANA

 

Antigua Roma designa al estado surgido de la expansión de la ciudad de Roma, que en su época de apogeo, llegó a abarcar desde Gran Bretaña al desierto del Sáhara y desde la Península Ibérica al Éufrates, provocando un importante florecimiento cultural en cada lugar en el que gobernó. En un principio, tras su fundación (según la tradición en 753 a. C.) Roma fue una monarquía etrusca. Más tarde (509 a. C.) fue una república latina, y en 27 a. C. se convirtió en un imperio.

 

   

 

La República romana fue establecida el año 509 a. C. y un sistema de cónsules fue el encargado de gobernar. Los cónsules, al principio patricios pero más tarde plebeyos también, eran oficiales electos que ejercían la autoridad ejecutiva, pero tuvieron que luchar contra el senado romano, que creció en tamaño y poder con el establecimiento de la República. En este periodo se fraguarían sus instituciones más características: el senado, las diversas magistraturas, y el ejército.

 

 

 

César Augusto (27 a. C.), abolirá de facto la república y consolidará un gobierno unipersonal y centralizado de todo el territorio, conocido como Imperio Romano. Es considerado el primero y más importante de los emperadores romanos, aunque él mismo no se consideró como tal durante su reinado, prefiriendo usar el título republicano tradicional de princeps civium (esto es, el primero de los ciudadanos).

 

Imperator César Augusto, hijo del Divino (Julio Cesar)

 

 

A partir de este momento, la estabilidad política del imperio quedará ligada al carácter de los emperadores que sucederán a Augusto, alternándose los periodos de paz y prosperidad con las épocas de crisis.

 

   

 

 

 

Diocleciano (284 – 305) emprenderá una gran reorganización del Imperio, instituyendo la Tetrarquía. Su sucesor Constantino I el Grande será el último emperador del imperio unificado. Poco después, el emperador Teodosio divide el Imperio entre sus dos hijos, Arcadio y Honorio. Éste se dividiría en el Imperio Romano de Oriente, con sede en Constantinopla,  e el Imperio Romano de Occidente.

 

Constantino también institucionalizará el cristianismo, al hacerlo religión oficial del Imperio.

 

Las invasiones bárbaras pondrán la puntilla a un moribundo Imperio Occidental, dando paso a la Edad Media. El último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo, será depuesto en el 476 por Odoacro, un godo. El Imperio de Oriente proseguirá su existencia hasta la caída de Constantinopla en el año 1453.

 

La cultura romana no quedó limitada a Roma e Italia, sino que se extendió hasta las más lejanas provincias fronterizas. Se destacaron los edictos del los pretores, las disposiciones del senado, de la asamblea popular y de los emperadores y las opiniones de los jurisconsultos romanos. Los principios fundamentales se han incorporado a la legislación de todos los pueblos civilizados por Roma.

 

 

Recopilación y edición

Martín Ferré

 

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Franchesska
    Abr 20, 2009 @ 10:30:56

    Hola mi querido amigo, esta entrada me ha parecido de lo mas interesante…No es que sea una adicta a la historia, pero esta parte de la misma me gusta bastante… "Humanidad", que palabra verdad?…. Gracias Martín por compartir este trabajo tan documentado….. Abraçades desde Elche

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